LA GRAN ESTAFA

Recuerdo el día en que me mencionaron que Londres era la ciudad de las oportunidades. Es más, recuerdo perfectamente como esa persona me decía algo así como: "aquí hay que hacer negocios, si no haces negocios, si no te mueves, no sacas todo el potencial de Londres, mírame a mi, que soy empresaria".

En ese momento la confusión en mi cara era real. ¿Empresaria? no me cuadraban las cosas. ¿Hacer negocios?... Hombre, había visto un par de veces a esta individua vendiendo droga a un colega en la cocina de mi piso mientras yo desayunaba, pero de ahí a considerarte empresaria cuando no llegas más que a camello de pacotilla me parece un poco excesivo.
Aunque claro, para entender la historia quizás debería introduciros un poco el contexto.







Hoy quiero contaros como descubrí Amway, el sistema de negocio de esta compañía, y quizás por inercia, la lamentable vida de la "empresaria" que quiso introducirme en este mundo.
Aclaro, este post no es más que mi mera experiencia y opiniones personales. Aunque si al final del post sobre la compañía (o incluso en este mismo punto de la lectura) quieres enfrascarte un post muchísimo más detallado y de valor periodístico, solo haz click aquí.

Conocía Amway al poco tiempo de mudarme a una casa compartida en Londres. Al llegar me presenté a una mujer de un aspecto proximo a los 40, aunque poco después descubrí que rondaba los 30. Supongo que después de esto no es necesario aclarar que esta persona tenía un problema de drogadicción.
Al presentarme le dije que me dedicaba al diseño gráfico y la gestión de redes sociales en la empresa en la que estaba trabajando, y sin más dilación dijo que yo le iba a servir de una gran ayuda.

Era valenciana, de un pequeño pueblo, había venido a Londres hace poco menos de 4 años a causa de una relación turbulenta en dónde el individuo con el que compartía lecho estaba en busca y captura. No tenía estudios y su nivel de ingles después de cuatro años en Londres era plausiblemente paupérrimo.

Con estas grandes cualidades no es de extrañar que el día en que me invitó a pasar a su cuarto para hablar de "negocios" fuera incapaz de tomármelo en serio. Y más, cuando la persona que iba a hablarme de negocios tenía dos trabajos a tiempo partido (uno en McDonals y otro en un restaurante vegetariano en Notting Hills) en días ocasionales trabajaba para un Catering (según ella de lujo) y además tenía lo que ella denominaba como "su tienda".
Y precisamente de esta tienda me vino a hablar.

Nos sentamos en su escritorio, rodeadas de ceniceros repletos de colillas en un cuarto prácticamente abarrotado de cosas. En la mesa además le acompañaba un papel y un boli, y ahí es cuando empezó con el discurso anticapitalista. Me habló de la "Nueva Economía", de como las empresas nos educan para ser empleados toda la vida, pero que hay un sector de la población, los privilegiados millonarios a los que todos queremos pertenecer, los dueños de grandes multinacionales... total, después de tanta demagogia le pedí que fuera al grano y ahi fue cuando me sacó sus productos de limpieza "mágicos". Empezó a hablarme de lo sostenibles y orgánicos que eran, que hay que cuidar el planeta, que los químicos son malos. Me habló de formar equipo de venta con ella y su equipo (y ahí lo vi todo claro).

Fue en este punto, después de toda la demagogia y charla ecológica cuando le dije, bueno, pero estos productos de dónde salen, ¿qué empresa es esta?
Y fue cuando escuché por primera vez el nombre de Amway.

Amway es una empresa de estructura piramidal, que según ella tenía una Isla en Oceanía para aquellos vendedores platino (o cualquier tipo de material duro y caro). Sus productos, eran la caña, ecológicos, sin químicos, milagrosos... algo caros, pero nada destacable.
Lo primero que debías hacer para pertenecer a estar compañía y ser "empresaria" era comprar productos por un importe mínimo de 100£... pero era una inversión que iba a recuperar según me comentaba. 

He de admitir que aquella chica me dio pena. En su cuarto tenía un mural con una foto de una moto, una casa gigante, billetes... era el mural de sus sueños o metas. Dudo que con semejante estafa en la que estaba metida, consiguiera tan solo dejar de tener dos trabajos part time (y un tercero si contamos Amway...) Supongo que la ignorancia y probablemente las drogas le tuvieran la cabeza un poco comida...

No se que fue de ella, pero sinceramente, me da pena pensar que una persona sea capaz de depositar sus esperanzas y sus sueños en una empresa que parte de la base, de que sus principales clientes son sus "empresarios" y muchos de ellos ni lo saben. 













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